La Caravana del Verso

Próximas presentaciones


Recital Cañadas poéticas
8 de mayo 2015
21:00 hrs.
Hotel Palacio Flórez Estrada (Salón de la Torre)
Entrada libre hasta completar el aforo

Presentación del disco Contigo Soñar
21 de mayo de 2015
17:00 hrs.
Librería Cervantes, Foro Abierto. Oviedo
Entrada libre

Recital El canto de la alondra

LEÓN
22 de mayo 2015
20:00 hrs.
Salón Cultural y de Exposiciones de Caja España
Veguellina de Órbigo

23 de mayo 2015
20:00 hrs.
Fundación Ángela Merayo
Santibáñez de Porma






La Caravana del Verso ofrecerá en la preciosa Iglesia Colegiata de San Pedro de Teverga (Principado de Asturias), considerada como el primer monumento románico asturiano (edificada entre los años 1069 y 1076), Monumento Nacional, el día de Viernes Santo, 29 de marzo, organizado por el Ayuntamiento de Teverga, su ya clásico recital dedicado a la poesía interior, "Versos del Alma" que con gran éxito ha representado, en años anteriores, en otras localidades asturianas. 

Una acertada combinación de poemas correspondientes a autores tan destacados como León Felipe, Amado Nervo, Antonio Machado, Teresa de Jesús, Fray Luis de León, etc., unido a canciones tan conocidas como "La Saeta" de Serrat o "Gracias a la Vida", de Violeta Parra, o el "Ave María" de Gounod, etc., conforman un recital de gran atractivo.

 Como en anteriores ocasiones, la magnífica soprano avilesina, A. Patricia Martínez, y el gran director de orquesta, además de pianista, compositor, etc., Rubén Díez, prestarán su colaboración especial al elenco habitual de nuestra compañía. Una magnífica ocasión o disculpa para acudir a Teverga y disfrutar de los enormes alicientes que nos ofrece este incomparable concejo asturiano.













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Fuente: La Nueva España

«En la ´movida´ tuvimos mucho que ver los sellos independientes»
«La Sociedad Fonográfica grabó más discos de pop-rock en Asturias que muchas multinacionales» l «Sólo echo de menos hablar 6 idiomas para dejar el "spanglish"»
14.02.2013 | 02:12

El productor musical Juan Taboada, en Pumarín, Oviedo. luisma murias

Oviedo, Javier CUERVO Juan Taboada (Pontevedra, 1947) se crió en Oviedo, en Pumarín, donde vive. Quiso ser músico, pero como la oía mejor de lo que la tocaba derivó hacia el sesentero oficio de pinchadiscos.

En los setenta empezó a distribuir música y a producir discos. En la Sociedad Fonográfica Asturiana y en Editora Discográfica del Principado aparecen discos de «Ilegales», «Los Locos», «La Banda del Tren», «Stukas», «Cuélebre», y en su catálogo hasta nuestros días hay folk, cantautoría y lírica.

-Inicia los años setenta como disc-jockey de la discoteca Aristos, calle Cervantes de Oviedo.
Se inauguró en septiembre de 1970. Compraba los discos en Inglaterra. Era una discoteca muy cuidada. Rafael Secades y yo íbamos a Madrid a mirar otras discotecas, para estar en la onda, pero era mejor la nuestra. Me lo dijo en los noventa Fabio McNamara, el que hacía pareja con Almodóvar, cuando le grabé un disco para una película.

-¿Conoció entonces a Fabio McNamara?
McNamara venía a Aristos porque era amigo de Tino Casal, al que yo conocía desde 1968 cuando estaba en «Los Zafiros Negros». Una vez que vinieron de Madrid, plateados, muy modernos, el portero no les quería dejar pasar. Discutí con el portero porque en las discotecas hace falta esa gente, que baila, que atrae a otras personas, que lleva a las chicas. Si Tino actuaba en Oviedo venía a Aristos a la hora de cenar, cuando no había nadie, me pedía que le pusiera el «Masterpieces» de «Temptations», le apagaba las luces para que no le viera nadie y se ponía a bailar solo. No éramos suficientemente inteligentes para saber que le gustaba el baile. La gente veía bailar a un hombre solo y pensaba en lo que no era.

-En Aristos estabilizó, dice.
Sí, pasé once años estupendos. Promocionaba por el Norte a Edigsa, el sello de Serrat, Pi de la Serra, La Trinca, la editorial de la nova cançó. Los había conocido en Ibiza. También conocí en Aristos a mi mujer, Ampi.

-¿Cómo ocurrió?
Iba con su amiga Isabel. Ella tenía 22 años, yo 27. Nos casamos un par de años después, en 1974. Empecé a involucrarme más en la música y a vivir de ella.

-¿Cuándo empezó a producir discos?
En 1975, con un grupo folk de Valladolid, un coro y a un pianista francés que había conocido en Ibiza. Yo grababa en Barcelona con Vinader y hacía los discos a través de las compañías amigas.

-¿Cómo era ser productor?
Me enteraba de alguien que lo hacía muy bien y le proponía grabar un disco. Si aceptaba, buscaba un estudio de grabación y un arreglista y, a partir de ahí, valoraba las canciones más vendibles. Se fabricaba el disco y lo movía por los medios, que en Asturias eran muy altruistas. Como productor oriento mucho a la gente, pero me aprovecho del talento de los demás.

-¿Cómo empezó en la Sociedad Fonográfica Asturiana?
Me enteré de que Javier Calzadilla, hombre entrañable, había hecho la Sociedad Fonográfica Asturiana para grabar a la Capilla Polifónica y las vaqueiras de Juan Uría. Le propuse hacer discos de todo tipo y convertirlo en un sello independiente. Víctor Manuel, él y yo hicimos el sello que grabó más discos de pop-rock que muchas multinacionales de las que trabajaban en España.

-Cuente alguno de sus aciertos.
«El Último de la Fila», Manolo García y Quimi Portet arrastraban su maqueta por todas las compañías y, como no habían vendido con sus grupos, «Los Burros» y «Los Rápidos», se la rechazaban. Yo era uno de los consejeros de PDI (Producciones Discográficas Independientes) y convencí a Santiago Desongles y a Serra, los dueños, para grabarlos. Lo que les había enviado yo funcionaba.

-Pensaba en asturianos.
Grabamos a muchos, «Suaves», «Los Locos», «Stukas», «Cuélebre», «La Banda del Tren», «Salón Dadá», «Imágenes de Archivo», «Salitre», «Wendigo», «Modas Clandestinas», «Fuera de Serie», «Amateurs» y más. En los ochenta, Andrés Montes y Julio César Iglesias tenían un sello, Arrebato, y lo hacían muy bien. Habían sacado tres singles -«Crimen perfecto», «Paso de cebra» y uno de «Ilegales»-, pero no tenían suficientes medios y se lo compré todo.

-Había mucha actividad.
Hubo un concurso de maquetas que ganó «Imágenes de Archivo», muy creativos, pero no eran buenos como grupo. Me había llegado una maqueta de «Los Locos» que me encantó. Me reuní en La Caleyina con ese jurado y con Toyos, de Los 40, y acordamos grabar las dos cosas. Hablé con Víctor Manuel para que me prestara a sus músicos para la canción «Radio Fox», que lo requería porque era música de viento, de fuerza. Sólo el estudio de grabación costó 1.800.000 pesetas.

-Usted estuvo en el fenómeno de los sellos independientes.
Empecé a vender la producción de aquí a sellos nacionales. Los tres primeros de «Ilegales» tienen doble sello y uno es de la Sociedad Fonográfica Asturiana. Los sellos de fuera hacían la promoción, fabricaban y tenían los derechos durante tres años. Así lograron vender mucho, sobre todo en el País Vasco, en Huesca?

-¿En Huesca?
Sí, era un fenómeno. Yo promocionaba en Madrid, donde estaban la «movida» y Rock Ola, y estábamos en contacto todos, los de Galicia, el País Vasco... En Málaga, con los de «Danza Invisible». Tuvimos que ver mucho con la «movida madrileña». Los sellos independientes nos juntábamos en Madrid los jueves para apoyarnos. Ángel Casas nos había apoyado mucho en «Musical Express» porque hizo un programa sobre los sellos independientes, se emitió en Semana Santa y lo vio todo el mundo que no estaba en misa. Empezamos a recibir llamadas de Barcelona. Llevaba aquí a «Barricada» y a «Kortatu» y otros promocionaban a los grupos nuestros. Llevaba en Asturias, en León y demás a Lluis Lach, a Serrat, y si venían acababan en Aristos.

-Recuerdo el éxito de «Stukas».
El disco de «Hazañas Bélicas» vendió 25.000 copias y su canción «Estás atrapado» fue un clásico de las discotecas. Fue una formación muy buena, luego se dividieron para trabajar en distintas profesiones.

-¿Siempre grababan fuera?
Joaquín Torres, uno de los miembros de «Salitre», creó el sello en Parque Lago (Madrid) y el equipo de grabación que desechó se lo vendió a Pedro Bastarrica y a René de Coupaud y empezamos a trabajar con ellos. Algunos discos los grabábamos en Madrid y en Barcelona, pero otros aquí, porque los dos eran arreglistas. De Coupaud era un musicazo que venía de ser director de Camilo Sesto y de la «Orquesta Alcatraz», y Bastarrica, en paz descanse, era muy limpio cuando grababa.

-La Fonográfica cerró en 1987.
Me establecí por mi cuenta impulsando la Editora Discográfica del Principado, con la que he sacado los discos de los últimos 25 años. Desde 1981 empecé a ir al Midem de Cannes, una feria mundial de la música en la que costaba cuatrocientas mil pesetas participar, y allí compré derechos que quité a multinacionales que operaban aquí. El triple de Stevie Wonder lo exploté durante tres años y fue muy bien. Allí vendí «Ilegales» a Argentina y Ecuador, aunque vender no es la palabra, los cedía a cambio de la campaña de promoción.

-¿Qué tal siente que le ha tratado la vida?
Muy bien. Estoy contentísimo. Sólo echo de menos no hablar bien seis idiomas. Así dejaría de hacer el ridículo en un «spanglish» en el que te haces entender, pero cuando te contestan no entiendes nada. Conozco muchos países, pero nunca viajé por placer. Tengo la mejor colección de discos de España, treinta y tantos mil elepés, por el placer de la música y por los recuerdos. Hubo épocas que pasé dos años tragándome blues, otros dos, música clásica, luego new wave?, hasta que cansó.

-Tiene tres hijos, ¿fue un padre presente?
Siempre. Hicieron lo que quisieron, Psicología, Empresariales. Son buenos críos, nobles, es lo importante. Como con mis hermanos, la casa es alegre. Mi hija se parece mucho a mí en que también es independiente.
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Arquitectura personal

Juan Taboada. Productor musical

«Yo sabía quién era buen músico, por eso acabé dejándolo»
«Las hippies eran guapísimas y muy liberales; en el Festival de la isla de Wight me gustaron menos porque estaban sucias»

14.02.2013 | 02:12


El productor musical Juan Taboada en Pumarín (Oviedo), el barrio
donde creció y donde vive. luismamurias

Javier Cuervo -Nací en Pontevedra, en 1947, pero mi padre, que era maestro y funcionario del sindicato vertical, vino a Oviedo de secretario de ordenación social, que no sé lo que era, cuando yo tenía pocos meses. Soy el cuarto de seis hermanos. Mi abuelo Alfonso Taboada Nieto, ciego de nacimiento, había sido pianista de Alfonso XIII y compositor de la alborada gallega. Recuperé algunos de sus temas, pero suenan muy antiguos, muy de principios del XX. Tuvo 18 hijos, no sé, mi padre el más pequeño, y todos fueron maestros y músicos. Los domingos se reunía en el patio con ellos y hacía una orquestina. Ahora, en la familia nos dedicamos a la música yo, que fui mal músico, y una hija de una prima.

-¿En qué Oviedo creció?
En Pumarín, donde sigo viviendo. Estudié con doña Fredes, amiga de mi padre, que daba clases particulares en una casa grande de General Elorza. Su hermano, Roberto, era taxista y entrenaba a boxeadores y organizaba veladas. Mi padre nos examinaba en casa. Luego íbamos a examinarnos oficiales. Nos daban más horas de clase de lo normal. Eran buena gente, pero muy severos con nosotros. Se daba menos religión que en el instituto. Explicaban lo que se preguntaba en los exámenes. Éramos veinte en clase, la mayoría, gente del centro de Oviedo, de Foncalada. Allí estudié hasta los 12 o 13 años, en que pasé al Instituto Alfonso II, en tercero de Bachillerato, creo.

-¿Cómo era el barrio?
No cambió nada. Cambiaron los tiempos. Era una época más oscura en la que no había sitios donde divertirse ni demasiado dinero para ir a los cines. Mi padre tenía un trabajo de clase media, pero no ganaba tanto. Colaboraba en lo que luego fue Radiocadena, con Menchu del Valle, en un programa que se llamaba «Tiempos nuevos», donde explicaba a los trabajadores los derechos que tenían.

-¿Cómo eran sus padres?
Normales. No muy autoritarios. Mi madre, menos que mi padre, más consentidora. Era una casa con muchos hermanos, alegre. Yo en seguida salí independiente... cuando hablaba de la música, se reían.

-¿Cómo vivió el paso al instituto?
Con alegría, más gente, menos horas y cruzar el Campo San Francisco. Era un estudiante regular.

-¿Cuándo empezó a interesarle la música?
A partir de los 12 años, cuando oí a Renato Carosone y su «Marusella», y a otros italianos. Llegaba poca música y no tenía ni tocadiscos. En la radio ponían muchas canciones españolas, mexicanas, Miguel Aceves Mejía, algún argentino como Billy Cafaro y «Marcianita», algún francés, Alain Barrière, Adamo.

-¿Dónde oía su música favorita?
En el bar Cecchini, de la calle Uría, cuando Carlos y Bibi Cecchini eran pequeños. Tenían una máquina de discos de meter dinero y empezaba a llegar música inglesa. También iba a casa de Fran Alonso, un amigo que tenía muchos discos. Luego tocó con «Los Enigmáticos». En casa no lo consideraban música seria. A los 14 o 15 años empecé a meterme más por la música, con Raúl García, Jorge Miralles, que tenían guitarras, y Luis Álvarez y yo, que no. Hicimos un grupo con dos músicos buenos y tres malos. Yo estaba entre los malos: cantaba y tocaba un poco la guitarra. Ensayábamos en la casa del Termómetro, en la Escandalera, en casa de Ramón Álvarez. Montamos un tema de «Los Estudiantes», de «The shadows»... Llevábamos el pelo lo más largo que nos dejaban en casa, imitando a los grupos ingleses, a los «Beatles» del «Twist & shout». Nos hicimos yeyés. Luego «Moody Blues», más adelante «Procol Harum». Íbamos al Canary.

-Calle Foncalada.
Allí conocí a Teddy Bautista con «Los Canarios», a gente de «Los Íberos». Lo llevaba Fernando Martín, el de los del bar Pelayo, en sociedad con Antonio el del Kopa Club. Un ambiente estupendo.

-¿Cómo llevaban eso en casa?
Mal. Eran de «estudia o trabaja», pero no haciendo música. Era difícil vivir de la música. Éramos versioneros, no había creatividad. Cambiaba de conjunto cada dos por tres. A los que éramos malos no nos cogía nadie. En Oviedo funcionaban «Los Juniors», «Los Espectros», ya medio profesionalizados. Nosotros jugábamos. Tocaba la guitarra y el teclado, de oído, mal. Siempre hay algún problema. Ahora los grupitos que cantan en inglés es porque son malos letristas. Mis hermanos tampoco me entendían mucho. Acabó siendo un acto de rebeldía.

-No buen estudiante, quería ser músico. ¿Ocupaba en eso todas sus energías?

Cogía y dejaba el Bachillerato. También hacía mucho deporte, atletismo, de la época de Melanio Asensio, que compitió en los 100 metros lisos en los Juegos Olímpicos de Roma. Íbamos a entrenar al Cristo, a lo de la OJE (Organización Juvenil Española), que llevaban Muñoz padre y Pepe Fanjul. También iba al gimnasio Alpo, de José Ramón Fanjul, un hombre muy altruista porque no pagábamos ninguno. Iban piragüistas, boxeadores, tenía anillas y paralelas. Hacía atletismo, fútbol sala, natación, judo, kárate... corría mucho, pero no destacaba en nada, era mediocre.

-Usted marchó a Madrid
Sí. Llegó un grupo valenciano, «Los Rangers», al Canary y me hice amigo de ellos. Como todos los artistas de la discoteca, se hospedaban en el hostal Asturias, en la calle Uría, junto al Pasaje. El teclista les iba a dejar y me ofrecieron entrar en el grupo. Sólo me dejaban tocar tres temas: «Hey, Joe», de Jimi Hendrix; «Light my fire», de «The Doors», y «Twist and shout». Intentaba hacer todos los temas, pero era muy malo. Había mucha diferencia de calidad. Me fui con ellos a Madrid.

-¿A qué edad marchó?
A los 18 años. Avisé en casa de que marchaba a Madrid, pero no dije nada de la música. Era la primera vez que estaba en Madrid. 1966. A los pocos días, «Los Rangers» se fueron a Valencia y me dejó una habitación para dormir Mari Trini, que ya empezaba a grabar discos con Hispavox. Era muy inteligente, lo tenía todo muy claro, muy evolucionada. Nunca había conocido a una mujer así. Bueno, claro, yo venía de recorrer el paseo de José Antonio de lado a lado para ver a las que nos gustaban y ni les hablábamos. En Madrid se te abría el mundo. La gente era mucho más independiente que aquí.

-¿A quién más conoció?
En seguida, a Ángel Álvarez, el radiofonista del «Vuelo 605». Conectamos, primero, porque los dos éramos asturianos y, después, porque a mí me gustaba mucho toda la música y él la traía de fuera. Me protegía, me metió por «The Doors», me llevó a ver cómo hacía su programa más de una vez, me regaló discos que aquí no existían y así empecé a ser un coleccionista importante. Yo sabía quién era buen músico y quién no. Por eso acabé dejándolo, porque era malo. Ángel me presentó a muchísima gente.

-¿A quiénes?
A todos... «Los Íberos», «Los Bravos», «Los Pekenikes», Miguel Ríos. Eran los tiempos de los matinales del Price, que lo cerraron en una temporada por una columna de Adolfo Marsillach en el diario «Pueblo», desde el lado aperturista, que hizo mucho daño.

-¿Se sostenía usted en Madrid?
No ganaba ni para la pensión. Parte de «Los Rangers» se había ido a Valencia y el resto quedó en Madrid. Cerca del Price había un señor que nos pagaba por embolsar arena para limpiar las cocinas: 6 pesetas por cada cien bolsas. Íbamos al «vampiro», a vender sangre, que pagaba 1.500 pesetas. Uno de «Los Rangers» tenía una casa, en la que vivíamos cuatro y, encima, vivía una tía suya, que tenía bastante dinero y nos daba la comida.

-¿Dónde quedaba su casa?
En la calle Herradores, detrás de la plaza de España. Había muchos sitos para actuar, pero pagaban muy poco. Actuábamos también por pueblos de Madrid y ganábamos algo de dinero. Empecé a pinchar música y mis amigos de «Los Ángeles», que tenían la discoteca La Guitarra, en Almuñécar (Granada), me contrataron en el verano de 1967. La llevábamos un camarero y yo. Cobraba 6.000 pesetas, me dejaban una casa para alojarme y comíamos en un bar que había al lado, pagando de la caja de la discoteca. El sitio estaba muy bien, tenía dos entradas, una desde la calle, otra a la playa. Los alemanes bailaban a los «Rolling Stones» en la arena. Ahorré mucho dinero. Allí conocí a un alemán que me ofreció pinchar en su discoteca de Ibiza para el año siguiente.

-Se va haciendo disc-jockey.
Sí, gano algo de dinero para vivir independiente, hacer lo que me gusta y comprar algunos discos. En el verano de 1968 estaba en Ibiza, en Amnesia, al lado de Pachá. Allí conocí a gente muy interesante. A Chris Rawl, que estaba con Julie Driscoll, la de Julie Driscoll, «Brian Auger & The Trinity», que me gustaba mucho. La vi en el Festival de la isla de Wight.

-La Ibiza del 68 era hippy total.
Muy agradable. Había gente con mucho dinero. Yo trabajaba. Me relacioné mucho y conocí a mucha gente, entre ellos Eric Burdon. Pasé dos meses de verano. En septiembre volví a Oviedo porque me reclamaban en casa y porque tocaban «Los Rangers» en La Herradura. Yo llevaba pantalón de campana y pelo algo largo, sin exagerar.

-¿Tenía buenos hábitos o de hippy?
En mi vida fumé un porro, pero en Ibiza había de todo. Yo estaba mal visto.

-¿Y las chicas?
Guapísimas, muy liberales. En el Festival de la isla de Wight ya no me parecieron tan guapas porque eran sucias.

-Ese festival fue un hito hippy al que acudieron muy pocos españoles. Cuéntelo.
Se celebraba los cinco últimos días de agosto de 1970. Había planificado ir y verme allí con Ángel Álvarez. Se cogía el ferry en Southampton. Compré la entrada de 10 libras para tener cerca a Hendrix. Había ido antes porque Julie Driscoll se ofreció a presentarme a Hendrix, que andaba tocando con ellos en Inglaterra. Yo quería conocer a Jim Morrison. Al final no conocí a ninguno.

-¿Cómo fue musicalmente?

Los primeros días actuaban grupos desconocidos... bueno, desconocidos entonces. Allí supe de «Supertramp», de «Redbone». Yo era seguidor de Melanie (Safka), no me dio más Joan Baez y vi debutar a Leonard Cohen. El festival tuvo mil problemas. Había colas tremendas para ir al servicio y la gente hacía las necesidades cerca de las tiendas. Unos pandilleros motoristas tiraron una valla porque les parecía muy cara la entrada y la comida que vendían dentro. Al final, para regresar, pasamos horas esperando el ferry a punta de metralleta, controlados por la Policía. Era la primera vez que iba a Inglaterra. Luego regresé muchas veces. Después del festival regresé a Oviedo como disc-jockey de la discoteca Aristos.

-Se ha saltado la mili.
Sí. Había que quitarla de delante. Infantería de Marina en el Ferrol. Allí conocí al cantante Andrés do Barro, que me sacaba bastante del cuartel. Era hijo del almirante Do Barro, y Juan Pardo -al que conocía desde el Price, cuando estaba con «Los Estudiantes» y «Los Pekenikes»- era hijo del almirante Pardo.

-¿Cómo conoció a Do Barro?
En Ferrol iba a un local que ponía música muy moderna. Yo era popular porque llevaba mis discos de «Herman's Hermits» y «The Doors», y me hice amigo suyo. Me ayudó mucho en el cuartel y aprendí solfeo y armonía con su profesor de música, recibiendo las mismas clases que él.

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Nada te turbe,
nada te espante,
todo se pasa,
Dios no se muda;
la paciencia
todo lo alcanza;
quien a Dios tiene
nada le falta:
Sólo Dios basta.

Eleva tu pensamiento,
al cielo sube,
por nada te acongojes,
nada te turbe.

A Jesucristo sigue
con pecho grande,
y, venga lo que venga,
nada te espante.

¿Ves la gloria del mundo?
Es gloria vana;
nada tiene de estable,
todo se pasa.

Aspira a lo celeste,
que siempre dura;



fiel y rico en promesas,
Dios no se muda.

Ámala cual merece
bondad inmensa;
pero no hay amor fino
sin la paciencia.

Confianza y fe viva
mantenga el alma,
que quien cree y espera
todo lo alcanza.

Del infierno acosado
aunque se viere,
burlará sus furores
quien a Dios tiene.

Vénganle desamparos,
cruces, desgracias;
siendo Dios tu tesoro
nada te falta.

Id, pues, bienes del mundo;
id dichas vanas;
aunque todo lo pierda,
sólo Dios basta.



Título: Nada te turbe
Autor: Teresa de Jesús
Recita: Felipe Prieto
Cía.: La Caravana del Verso
Recital: Versos del Alma
Organiza: Fundación "Aula de las Metáforas"
Colabora: Cofradía del Cristo de la Buena Muerte - Grado
Lugar: Capilla de los Dolores - Grado (Asturias)
Selección Musical: JBP
Grabación: Teresa Marcos
Fecha: 4-Abril-2012



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Pues busco, debo encontrar.
Pues llamo, débenme abrir.
Pues pido, me deben dar.
Pues amo, débenme amar.
Aquel que me hizo vivir.
¿Calla? Un día me hablará.
¿Me pone a prueba? Soy fiel.
¿Pasa? No lejos irá;
pues tiene alas mi alma , y va
volando detrás de Él.
Es poderoso, más no
podrá mi amor esquivar.
Invisible se volvió,
mas ojos de lince yo
tengo y le habré de mirar.
Alma, sigue hasta el final
en pos del Bien de los bienes.
y consuélate en tu mal
pensando como Pascal:
"¿Le buscas? ¡Es que le tienes!


Título: Pues busco, debo encontrar
Autor: Amado Nervo
Recita: Felipe Prieto
Cía.: La Caravana del Verso
Recital: Versos del Alma
Organiza: Fundación "Aula de las Metáforas"
Colabora: Cofradía de la Buena Muerte - Grado (Asturias)
Lugar: Capilla de los Dolores - Grado 
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El diario La Nueva España, publica, hoy, en la página nº 12 del mismo, el artículo que su colaborador José Antonio Noval ya nos había adelantado desde su interesante blog, "en pro del humanismo", hace pocos días en su sección, "Despacito y buena letra", bajo el título, "Alfonso Camín en La Fresneda", y subtitulado "El éxito de La Caravana del Verso al adaptar a la música y a la danza los poemas del autor asturiano", donde hace un encendido elogio de nuestra cía., muy de agradecer, por lo que reconforta y anima en nuestra tarea de defender y propagar la belleza de las palabras, a la vez que contribuye a la difusión de la obra del poeta, tan injustamente postergado sin una razón clara que lo justifique, dándonos el mejor de los consejos que se puede dar en este caso, y que no es otro que el de "busquémoslos y leámoslos", pues es el mejor homenaje que se le puede hacer a un poeta, más en este caso, por ser su obra patrimonio de todos los asturianos.

Gracias a José Antonio Noval y gracias a La Nueva España, pues, con sencillos gestos como el presente, también estáis contribuyendo a la recuperación de una de las mayores figuras de la literatura que, jamás, haya dado nuestra tierra, ¡os sentimos a nuestro lado!
Joaquín De la Buelga


El artículo de José Antonio Noval en La Nueva España


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ESTAMOS DE ENHORABUENA

Joaquín De la Buelga y María García Esperón (mayo 2011)


La Fundación Cuatrogatos, con sede en Miami, dio a conocer en la prensa su lista de los 20 libros de literatura infantil y juvenil más notables para 2013. Escogieron, entre ellos, "El anillo de César", de mi hermana caravanera, además de "madrina", "musa" y "motor" de mi empeño poético, María García Esperón.

Es un más que merecido y obligado reconocimiento a la gran labor que viene realizando la escritora mexicana en pro de la literatura infantil, además de sus otros trabajos, en torno a la poesía de diferentes autores. http://www.prensalibre.com/cultura/Fundacion-Cuatrogatos-recomienda-literatura-infantil_0_859114162.html

 La Fundación Cuatrogatos recomienda 20 libros de literatura infantil para este año

 Joaquín De la Buelga
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Título: Vía Crucis
Autor: Gerardo Diego
Recita: Joaquín de la Buelga
Cía.: La Caravana del Verso
Recital: Versos del Alma
Organiza: Fundación "Aula de las Metáforas"
Colabora: Cofradía del Cristo de la Buena Muerte - Grado
Lugar: Capilla de los Dolores - Grado (Asturias)
Selección Musical: JBP
Grabación: Teresa Marcos
Fecha: Abril-2012



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